
SANTO DOMINGO.- La administración de Donald Trump está evaluando un documento elaborado por el equipo de la líder opositora venezolana María Corina Machado, el cual describe paso a paso cómo sería la transición política en caso de una eventual salida del gobernante Nicolás Maduro. La información fue revelada por The Washington Post, que calificó la propuesta como un “plan complejo y sorprendentemente detallado”.
Aunque el contenido completo del documento no fue divulgado por razones de seguridad, fuentes estadounidenses consultadas por el diario señalaron que la oposición venezolana presentó un esquema claro que contempla medidas para estabilizar el país en las primeras 100 horas, 100 días y el primer año, con el objetivo de recuperar la gobernabilidad y preparar el camino hacia elecciones libres.
Un plan que busca ordenar el caos en tiempo récord
El informe entregado a funcionarios estadounidenses describe acciones de emergencia en áreas críticas como seguridad ciudadana, economía, energía, abastecimiento, instituciones públicas y comunicación estratégica.
Entre las primeras medidas contempladas se incluyen:
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Restablecimiento del orden público y despliegue coordinado de fuerzas de seguridad.
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Asegurar el control de infraestructuras clave: aeropuertos, puertos, plantas eléctricas y refinerías.
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Garantizar la entrada y distribución de ayuda humanitaria.
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Revisión inmediata del estatus de presos políticos.
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Establecimiento de un gobierno provisional de unidad nacional.
El objetivo, según fuentes citadas por The Washington Post, es “evitar un vacío de poder y minimizar cualquier posibilidad de caos o violencia” durante las primeras horas del proceso transicional.
Evaluación de las Fuerzas Armadas: un punto neurálgico
Uno de los apartados más sensibles del documento es el análisis de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Aunque la institución es considerada por muchos como el principal sostén de Nicolás Maduro, el plan sostiene que solo un 20% de los oficiales requeriría depuración o revisión por presunta vinculación con delitos graves, corrupción o violaciones de derechos humanos.
El resto —alrededor del 80%— estaría compuesto por oficiales “apolíticos” o incluso descontentos con la administración de Maduro, lo que, según el estudio opositor, podría facilitar una transición más ordenada de lo que suele suponerse.
Una fuente de seguridad estadounidense citada por el diario afirmó que el análisis presentado por el equipo de Machado es “mucho más riguroso y realista de lo que muchos en Washington esperaban”. Para la oposición, garantizar el control institucional de los cuarteles y el respeto a la cadena de mando es indispensable para evitar una escalada de conflictos internos.
Elecciones en un año y reconstrucción institucional
El documento entregado a EE. UU. contempla que, una vez estabilizados los servicios básicos y el funcionamiento mínimo del Estado, se convoque a elecciones libres dentro del primer año de transición.
Este proceso requeriría:
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Reformar el Consejo Nacional Electoral.
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Actualizar el registro electoral dentro y fuera del país.
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Permitir el retorno de exiliados políticos.
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Establecer auditorías completas del sistema de votación.
Asimismo, se plantean reformas institucionales profundas, especialmente en el sistema judicial y los cuerpos de seguridad del Estado, considerados por la oposición como pilares de la represión durante el régimen chavista.
Washington observa, pero no define aún su rol
A pesar del interés de la administración Trump, Washington no ha definido aún qué tipo de apoyo estaría dispuesto a brindar ni en qué momento. Funcionarios consultados por The Washington Post señalaron que, aunque existe receptividad a la propuesta, cualquier acción dependerá del contexto político venezolano y de la viabilidad real de un cambio interno.
De igual forma, se subraya que la coordinación con aliados regionales y europeos será clave para garantizar la legitimidad y estabilidad de cualquier transición.
Un escenario incierto, pero con movimientos significativos
El hecho de que un plan detallado de transición elaborado por María Corina Machado esté siendo revisado en Washington es interpretado por analistas como una señal de que la oposición sigue activa en la planificación estratégica, pese a las restricciones y tensiones internas.
Mientras tanto, la crisis política, económica y social en Venezuela continúa profundizándose. La pregunta ahora es si este plan podrá convertirse en una hoja de ruta real o si quedará como un ejercicio anticipado de un futuro aún incierto.


