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Marileidy expresa que la necesidad de tener una mínima protección económica la lleva hasta las Fuerzas Armadas en calidad de atleta al batallón aéreo; dice “Los logros se consiguen con hambre y mucha fe”

Santo Domingo. -Llegó en busca de un pedazo de pan al deporte, a través del balonmano.

 

La necesidad de tener una mínima protección económica la llevó hasta las Fuerzas Armadas, ingresando en calidad de atleta al batallón aéreo.

 

La doble medallista olímpica en Tokio2020 comparte un Café Deportivo con el editor deportivo Héctor J. Cruz, Gerardo Suero Correa, presidente de la federación de Atletismo y Yaseen Pérez, su entrenador personal.

 

Su férrea fe la hizo correr entre las espinas y aunque ha salvado un espacio maravilloso cambiando la vida de su familia y convirtiéndose en una protagonista de los dominicanos, aún sigue con hambre…

 

“Claro que sí, pasé mucho trabajo y aun creo que se debe invertir más en los deportistas, no esperar que traigan las medallas de los Juegos Olímpicos para mejorar sus vidas, después que uno obtiene esos logros aparece de todo; deben de darle protección antes, por lo menos de las cosas básicas: una vivienda digna, alimentación para un atleta y salud, también derecho a la Educación, a buscar otro futuro para cuando ya no podamos salir a la pista”, consigna la doble subcampeona olímpica en Japón.

 

Conforme en lo personal

 

Solo tiene 25 años, mantiene el mismo peso y su larguirucho físico que la llevó dos veces al podio de unos estrambóticos juegos caracterizados por el golpeo de muerte de una pandemia.

 

Ella borró el ambiente y se aferró a su biblia cristiana, la misma que exhibía en cada set en que batía a sus competidoras.

 

Sus dos chatas de plata fueron compensadas por unos ocho millones de pesos por el Estado, con los que salió de la miseria extrema, en la misma que no quiere ver a sus amigos que inician el deporte.

 

En su casa no había un televisor para ver sus carreras (¡el año pasado, en 2021!) y sus familiares tuvieron que dividirse en casas de vecinos que poseían el electrodoméstico para ser parte de la historia.

 

“Le doy gracias a Dios por lo que ha permitido, hoy tengo una casa y trasladé a mi madre a la ciudad a vivir conmigo con mayor calidad de vida, como ella se lo merece”, dijo agradada.

 

“Todos los sueños se logran despiertos. y los logros se consiguen con hambre y mucha fe”, dijo la atleta en

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