
Caracas, Venezuela. — El ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, rechazó enérgicamente recientes comentarios y acciones de Estados Unidos que, según el alto funcionario, faltan al respeto a la soberanía histórica de Venezuela y su proceso de independencia.
Padrino López ha encuadrado la postura estadounidense en un contexto de tensiones más amplias, señalando que ciertos discursos y medidas de Washington evidencian una intromisión política en los asuntos de la nación sudamericana. El ministro ha reiterado en varias intervenciones que Washington ha adoptado posturas agresivas y provocadoras, mismas que —en su opinión— buscan socavar la estabilidad venezolana e intervenir en su soberanía interna.
En su discurso, Padrino López rememoró que la independencia de Venezuela no fue un logro fácil, sino el resultado de años de lucha y sacrificio. Afirmó que la libertad y autonomía de la nación se alcanzaron con “sangre, sudor y lágrimas”, en referencia a los esfuerzos de los libertadores y de generaciones que han defendido la patria frente a amenazas externas y locales. Esta evocación refuerza, según él, la legitimidad histórica y moral de Venezuela frente a cualquier intento de presión internacional.
El ministro, una de las principales figuras del alto mando militar venezolano y cercano al presidente Nicolás Maduro, ha mantenido una postura crítica hacia las políticas de Estados Unidos, especialmente en temas de sanciones, presencia militar y acusaciones dirigidas contra figuras del Gobierno venezolano. En varias ocasiones ha manifestado que estas acciones constituyen una falta de respeto no solo hacia el liderazgo político de Caracas, sino hacia todo el pueblo venezolano y su trayectoria histórica de lucha por la soberanía.
Padrino López también ha reiterado la determinación de las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas (FANB) de defender la libertad y los valores patrios, en lo que ha calificado como una resistencia frente a lo que considera amenazas de intervención extranjera.
Esta posición se produce en un contexto de tensiones prolongadas entre Caracas y Washington, donde el Gobierno de Venezuela acusa a Estados Unidos de intentar influir en la política interna y debilitar la institucionalidad venezolana, mientras que Washington sostiene críticas fuertes a la situación de derechos humanos y gobernabilidad en la nación sudamericana.


