
Santo Domingo. – Aunque no ganó la competencia Angels Among Us, la dominicana destacó en la pasarela y sumó una experiencia internacional que podría abrirle nuevas puertas en el mundo del modelaje.
La modelo dominicana Andreína Martínez no consiguió las emblemáticas alas de Victoria’s Secret, pero su participación en la competencia Angels Among Us le permitió proyectar su talento en una de las plataformas más reconocidas de la industria de la moda.
Martínez llegó hasta las tres finalistas del concurso, junto a la estadounidense Tatyana Tinsley y la camerunesa Solange Omon, quien finalmente se llevó la victoria, las alas y un contrato con la agencia internacional IMG Models.
Aunque su desenvolvimiento, seguridad y presencia sobre la pasarela generaron comentarios favorables, parte del público consideraba que la dominicana tenía las cualidades necesarias para obtener el título.
Sin embargo, uno de los aspectos importantes de esta competencia es su enfoque en descubrir nuevos talentos y ofrecerles la oportunidad de desarrollarse dentro de la industria. La iniciativa busca identificar modelos con potencial que puedan recibir formación y orientación para impulsar sus carreras, por lo que la experiencia previa no necesariamente representa una ventaja.
En ese contexto, la trayectoria de Andreína, quien representó a República Dominicana en Miss Universo 2022 y alcanzó el puesto de segunda finalista, pudo diferenciarla de otras aspirantes que buscaban una oportunidad para iniciarse o crecer profesionalmente en este mercado. No obstante, no se ha confirmado que su experiencia previa fuera la razón por la que no resultó ganadora.
Pese a no llevarse las alas, su participación le permitió ganar visibilidad internacional, sumar experiencia y conectar con una audiencia que siguió de cerca su recorrido en la competencia.
Aunque el título quedó en manos de Solange Omon, Andreína también obtuvo una oportunidad para continuar proyectando su carrera y demostrar que su camino en las grandes pasarelas todavía tiene mucho por recorrer.


